tengo el corazón aciago de no saberme entero,
de que se me caiga el dinero de las bolsas rotas,
de que me time el cajero,
el ferretero,
el albañil y el poeta,
de que se me rompa la tecla,
que se me caiga la palabra,
y en un descuido encontrarla en la bañera.
ya pude deshacer las cajas,
tengo anaqueles inamovibles,
donde están mis pertenencias,
un par de coches a escala,
unos libreros que mandé a hacer de puertas viejas,
nómada,
fragmento,
en el límite del límite escalonado,
extraño saltar del puente de cemento,
esuchar ese silencio,
esa única taquicardia,
los choques,
en el auto y de puños,
esa bala que no me alcanzó,
el machete que no llegó a tocarme,
siempre supe correr,
correr con suerte,
aunque siempre busqué el choque,
el desafío.
extraño un poco el riesgo,
el cargar al jaguar en brazos,
el romperme la rodilla.
te lo digo así,
extraño pero no anhelo,
extraño la pulsión de muerte,
hoy que no está y que la vida es más simple,
supongo que es un duelo,
no una despedida,
extraño viajar de viento,
en autobuses de tercera,
de raid,
en la parrilla de una moto.
extraño pero no anhelo,
lo que si,
es esa gana de comerme el mundo,
de arder al ver algo que me daba la poesía,
un atardecer.
loviví, lo busqué,
pero no te mentiré,
ésto que estoy viviendo tambien esperaba que llegara,
hoy pedí una vajilla,
pronto llegará mi microondas,
hoy que aprendí de la ternura,
y que se me escapa el tiempo a no sé donde,
que traigo la desgana y me quedo en el insomnio,
que planeo y que no sale,
que me cansé de tomar fotos,
que ya no quiero recordar,
para no llevarme a mis muertos en la espalda,
dejar esas traiciones que se caigan de los dedos,
hoy no quiero recordar,
pero lo he dicho más de dos o tres veces al lugar,
la más bella ironía en decir olvido es recordar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario