martes, 7 de agosto de 2012

confesión



te confieso:
  me es más sencillo,
permanecer sin ropa,
que mirar 
directo,
     con temple
             a los ojos,
así pues,
es una desnudez distinta .


mi atavío son mis parpados, 
el tuyo es la ropa 
tus ojos son torpedos, 
mis intenciones de roca
y queda un poco  de prosa
de poesía en mi boca
y la tuya en la ropa,
en la forma lenta que me muerdes el pecho
cuando comienzas por desnudarme.
cuando terminas de incinerarme


dos mil qué? 


trozos indescifrables
 de archivos muertos. 
de jugar a la inquisición con mis libretas,
quedó poco, 
tatemados  papeles que sirven para prender candela 









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